Cinco pasos para enfrentarse a los problemas con filosofía..

 

Con el fin de año y la entrada del nuevo cada ser humano hace balance de su vida y de algun modo intenta sopesar las nuevas expectativas en su particular sueño de futuro.

Por suerte o por desgracia a lo largo de nuestras vidas el sentimiento generalizado de la falta de sentido nos acompañará y es que para muchos seres humanos, esta carencia la hemos normalizado en nuestras vidas.

Todavía en nuestros días se sigue acudiendo a la filosofía para tratar de encontrar respuestas allá donde la psicología y las terapias no han podido hallarlas.En el libro de Lou Marinoff “Mas Platón y menos Prozac” todas estas cuestiones se someten a un profundo análisis para finalizar con una mezcla  de existencialismo y creencias en las sabidurías que en otros tiempos sirvieron a nuestros antecesores en la búsqueda del sentido a sus vidas.

La ventaja que aporta la filosofía actual sobre otras disciplinas es que se adapta a cada individuo, además puede realizarse a solas o en compañía de profesionales. En multitud de empresas y gobiernos cuando las cosas se tuercen comienzan a preguntar a expertos, sociólogos , economistas, consultores y a los filósofos.

En la aplicación de la filosofía los problemas tienen un planteamiento inicial algo distinto denominado proceso PEACE y es que sus siglas indican el deletreo de las 5 claves o etapas  para atender los conflictos desde esta perspectiva: Problema, Emoción, Análisis, Contemplación y Equilibrio.

La mayoría de personas, pasan por las dos primeras etapas sin gran dificultad casi de forma natural, sin necesidad de ayuda. Las dos etapas siguientes estudian el problema de manera progresiva, y aunque se podría realizar  perfectamente, resulta más eficaz hacerlo con un guía o interlocutor para explorar nuevas opciones. El tercer paso suele conducir más allá de donde lo haría la psicología y por ultimo el equilibrio….

La identificación del problema se produce cuando todas las alarmas internas saltan,  con un poco de esfuerzo se puede llegar a concretar al máximo para poder comenzar con el control de la emociones, canalizándolas de forma constructiva (a veces percibida como una mezcla de aflicción, rabia y/o tristeza). Cuando llegamos al análisis, se enumeran y elimina opciones de las que se dispone para resolver el problema. La solución ideal pasa por normalizar tanto los aspecto externos (problema) como los internos (emociones), aunque nos siempre nos resulte fácil alcanzarla. En la cuarta etapa Contemplación, se da un pequeño paso atrás para ganar perspectiva y observa la situación en su conjunto y ahora toca clasificar en categorías  y hacer trabajar al cerebro para integrarlas todas.

Finalmente toca aplicar un enfoque filosófico para abordar  la situación, ya que cada filosofía ofrece interpretaciones distintas de lo que hay que hacer en cada momento.

Cuando entienda la esencia del problema ya estará preparado para emprender los actos adecuados y podrá afrontar los cambios inesperados que le esperan.

Un consejo: Cuando se disponga a definir el problema al que se enfrenta, procure averiguar lo que ocurre sin emitir juicios. Estos sucesos externos lo denominan los filósofos “fenómenos”.

 

 

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