El síndrome de Juana de Arco y el altruismo

Cuando sientes un impulso irrefrenable de ayuda a los demas de tu entorno , es cuando envolvemos nuestra vida de un halo de altruismo y generosidad sin limites. La crisis que vivimos esta sacando lo que tenemos dentro y adquirir la capacidad de poner en marcha todos los mecanismos de ayuda prosocial tanto a amigos, necesitados, desahuciados, pobres ,etc.. o involucrarte en actividades de voluntariado forma parte de un pilar fundamental como ser humano y comprometido/a.

Pero llevarlo a su maximo exponente supone, con mucho, sufrir lo que los psicologos denominan  “Sindrome de Juana de Arco” , es decir, la idea de que podremos salvar a la humanidad o al mundo. En este proceso la persona necesita imperioramente dedicar gran parte de su esfuerzo y energias a estas “causas perdidas”, hecho que termina deteriorando las necesidades propias, al dejar de lado responsabilidades basicas hasta empeorar las relaciones que quedan fuera de ese campo de acción.

Finalmente , ante la imposibilidad de “resolver” los problemas en cuestión, se va sintiendo cada vez más hostil y resentida, casi quemada,y acaba por sumir a la persona en un estado de ánimo negativo, pudiendo aparecer in extremis sintomas de ansiedad, depresión y obsesión.

¿Donde esta la equidad entre egoismo y altruismo? En el punto medio reside la virtud, decía Aristoteles, y en verdad el altruismo, como palabra la forjó el filósofo Augusto Comte, padre del positivismo, a partir de la palabra italiana Altrui -el otro-, derivada del latín alter,a, um, como oposición a egoísmo. El altruismo se refiere a la solidaridad interpersonal.

Desde la psicologia social se define el altruismo como el sentimiento de preocupación por los demás y los comportamientos de dedicación y entrega a los otros y ha sido estudiada en la ultimas decadas, sobre todo a partir de los noventa,  a raiz de la multiplicacion del fenomeno del voluntariado y la ampliacion de redes por todo el mundo de las ONG,s y el tercer sector.

El altruismo puro, sin ocuparse de uno/una mismo/a puede llevar a un malestar personal de incomprensión, y para buscar el equilibrio ante este síndrome, es necesario velar por nuestro propio bien (y por el de los demás, siempre que esto no ponga en peligro el bienestar propio), de manera que así nos protegemos de los extremos sin sobredimensionar la realidad.

¿Topico o verdad? En comparación entre hombres y mujeres , las conductas de ayuda, segun la investigacion empirica, ha puesto de manifiesto que las mujeres ayudan más en todas las ocasiones.

¿Porque ayudamos incluso a desconocidos?

Si la norma de reciprocidad , norma universal, explica que deberíamos ayudar a quienes nos ayudan, en ocasiones esta norma no da respuesta al fenómeno del altruismo con personas desconocidas. La empatía es el nexo común, como estado afectivo al altruismo y desde la neuroanatomía se ha tratado de investigar desde el ámbito genético y biológico.

Los expertos de la psicología  tratan de explicarlo sobre la base de 7 teorias explicativas :

  • Empujado/a por normas sociales: Colaborar con los demás, bien de modo puntual o como voluntario en una organización, depende en muchas ocasiones de lo que este bien o mal visto por la sociedad.  En este sentido las normas sociales (normas de justicia social )  influyen y algunas personas quieren ayudar porque creen que es lo correcto y es lo que debe hacerse
  • Para Aliviar el estado negativo : lograr recompensas emocionales.  Se ayuda a los demás con el objetivo de reducir los propios sentimientos de angustia causados por la situación de las personas necesitadas (Schaller y Cialdini, 1988), es la denominada teoría del alivio del estado negativo
  • Para superar frustraciones en general.
  • Altruismo empatico: La activación empática produce una motivación altruista para reducir no la activación propia, sino el malestar o sufrimiento de los demás
  • Inversión en Capital Humano:ya que mejora las habilidades sociales, conocimientos, experiencia, puede favorecer el conocimiento del mercado de trabajo, aprobación, estima, etc., es la denominada teoría del capital humano.
  • Teoría del Intercambio: Cuando las recompensas sean más grandes que los costos es cuando se produce la actuación de ayuda. Ofrecemos compañía, amistad, amor, estima, etc. a los demás, las personas calculan interiormente costes y beneficios y determinan un saldo que les ayuda a decidir si mantienen o no esa interacción
  • Teoria de la esperanza: Nos implicamos cada vez más en la organización no con vista a recompensas inmediatas, sino para lograr mayor responsabilidad, poder, habilidades, etc en un futuro más o menos próximo.
  • Teoria de la equidad: plantea que las personas de una sociedad conocen lo que es equitativo y justo para los otros miembros de la sociedad.  Por tanto, nos sentimos a disgusto si recibimos todas las ventajas de una situación y no damos nada a cambio, ya que en este caso la relación no es equitativa
Lo que si esta claro es que el altruismo y el egoismo son las dos caras de la misma moneda ¿Cual es tu preferencia?….
Autora: Silvia Velasco Navarro

Extracto de :

http://www.iniciativasocial.net/porque.htm

Mente sana/revista prevenir/Marc Clemente-Psicologo-

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Negociar es cosa de mujeres, aunque requiere aprendizaje

Todo el mundo necesita aprender a negociar, y las mujeres al incorporarse al mundo empresarial  (la jungla de ahí fuera)  aún más.

¿Que es negociar? Negociar es lo que tenemos que hacer cuando no nos es posible obtener lo que deseamos simplemente con pedírselo simplemente.Todas nosotras tenemos que hacer true­ques, pactar y forjar compromisos todos los días, por teléfono o por correo electrónico, en reuniones de trabajo y en el bar, en reuniones familiares y alrededor de la mesa del comedor, en la sala de exposiciones y en nuestro matrimonio.

Nadie nace con la negociación bajo el brazo o el aprendizaje del regateo, ni siquiera los hombres tal y como se ha creído siempre. En realidad forma parte de un aprendizaje y por supuesto perderle el miedo a la negociación como primer paso, porque los buenos negociadores/as se hacen así mismos/as ya que la negociación eficaz depende de la práctica y del estudio.

Lo que ocurre es que las mujeres confundimos pedir lo que queremos con conflictos, o dicho de otro modo cuando llevamos a la mesa de negociación la personalidad de “buenas chicas” y regalamos nuestra dulzura y generosidad, confundimos la seguridad y la firmeza con la agresividad y la hostilidad de ahí que lo primero que hay que trabajar es la asertividad.

Existe un temor femenino a exigir por miedo a lo que pensarán los demás, creyendo además que esto puede poner en peligro la oferta si insiste demasiado y un mecanismo invisible interior dicta “no fuerces demasiado la situación”…

El resultado es evidente, ganamos menos dinero, controlamos menos recursos y ademas pagamos más por lo que deberíamos por las necesidades caras de la vida.

Diversos estudios científicos señalan que las mujeres igualan a los hombres en capacidad verbal, capacidad matemática, capacidad espacial, razonamiento ético y dotes de liderazgo, todos ellos atributos necesarios para triunfar negociando. Entonces, ¿por qué tantas mujeres flaquean una vez sentadas a la mesa de negociaciones?

Según la autora .. escritora del libro “Negociar es cosa de mujeres” un posible culpable es el condicionamiento social, por regla general, a las mujeres se nos recompen­sa por nuestras habilidades sociales y es que desde pequeñas nos enseñan a compartir y no a competir y se nos condiciona para proveer, por eso es comprensible que nos sintamos incomodas negociando.

Las consecuencias negativas de este rol aprendido es que para encubrir nuestro deseo de evitar la negociación y man­tener la paz a cualquier precio, terminamos quitando importan­cia a nuestras capacidades.

Hay una cosa que está clara: todas las investigaciones mues­tran que no es necesario ser un hombre, ni una persona desa­gradable, para tener éxito negociando por eso ya es hora de poner a funcionar las neuronas  femeninas y librarse de esa visión de la mesa de negociaciones como un lugar inhóspi­to, un enorme tablero rectangular dotado de esquinas puntia­gudas y una superficie ancha y dura que mantiene alejadas a las dos partes.

Y es que las mujeres en ocasiones pasamos de puntillas  cuando se tratan los asuntos difíciles por todo ello ha llegado el momento de la verdad…todo lo que nos queda es ponernos a aprender …a negociar….

Razones positivas para ponerte en marcha:

1.-Negociar puede ser una experiencia intelectualmente estimulante, creativa e incluso vigorizante

2.-Pones en marcha un conjunto de técnicas , capacidades y talentos que tienes dentro de ti

3.-Una vez que te familiarizadas con las negociaciones verás cada situación de negociación como otra oportunidad para mejorar tus habilidades personales

4.-Perfeccionarás tu razonamiento como nunca habías imaginado..

5.-Averiguarás cuales son las estrategias básicas de negociación que resultas adecuadas para ti.. tu forma (your way)

6.-Tu autoestima recibirá un gran impulso cuando negocies y consigas tus propósitos

7.-En las negociaciones importantes de tu vida, disfrutarás de unas cuantas sesiones creativas de resolución de problemas que te ayudarán a descubrir soluciones inesperadas

¿Aun necesitas más razones para negociar?

Extraído del libro Negociar es cosa de Mujeres de Leslie Whitaker y Elizabeth Austin

Actitudes básicas frente al cambio en la mujer actual

La vida el tiempo y el cambio conforman un triangulo inseparable; a lo largo de la vida y sobre todo en la adultez se buscan barreras que frenen los cambios por temor a perder lo que se consiguió buscando añoranzas en un pasado que no volverá, y en un intento de volver a revivir experiencias pasadas muchas mujeres  y hombres a mitad de la partida, es decir en la edad media de la vida, deciden cambiar de cartas  y reglas de juego, cayendo en una carrera a la desesperada contra el tiempo en un intento de eternizar el presente.

Ahora bien, una cosa es ser optimista y otra creer en realidades inviables llevando esta actitud a un fracaso personal y profesional de lucha contra el tiempo.

En la obra  “Los cambios en la vida de las mujeres “de Clara Coria, Anna Freixas y Susana Covas con acierto describen las posibilidades de las mujeres actuales en un mundo cambiante y hostil cuya superación y éxito dependerá de las actitudes frente a ellos.

En sus propuestas aconsejan que las mujeres nos aliemos  contra el cambio , tomando posesión de ellos, como la manera de vencer al tiempo, acompañar su devenir asumiéndolos como protagonistas, en pocas palabras liderarlos en lugar de ser lideradas.

Las 3 actitudes básicas que se requieren en esta nueva era son fundamentalmente: aceptación, acompañamiento y protagonismo.

a)Aceptación: Es la condición necesaria pero no suficiente para tomar posesión de los cambios. Esta actitud implica que tiende a reconocer  que las condiciones  cambiaron y por lo tanto las situaciones dejaron de ser como eran antes; que el presente muestra una realidad distinta de la del pasado; que la realidad actual no responde a las expectativas forjadas a lo largo de los años (familia, empleo, vivienda, compromisos..) y supone reconocer que perdieron vigencia algunos sentimientos, intereses y necesidades que fueron defendidos en otros tiempos. Nuestra conciencia debe dar el primer paso.

b) Acompañamiento: de quienes nos rodean en  de nuestro entorno permite tomar posesión de los cambios, al mismo nivel en tiempo y forma, abriendo la posibilidad de atravesar la transición hacia el futuro que nos espera

c) Protagonismo: Pasada la incertidumbre de la transición hacia el cambio, apoderarse de uno mismo, desprendiéndose de lo antiguo y pasado, del mismo modo que se desprenden de la infancia un adolescente cuando desea alcanzar la juventud, eso si entendiendo que al desprenderse del pasado, no como perdida sino como transformación de la realidad dada e incluyéndolos en la memoria. Sin ánimos de ser prisioneras  en el afán de retener  pasado . De modo que la clave es vivir intensamente esta transición para no quedarnos atrapados en ella.

Son las mujeres las que  tropiezan con mayores obstáculos a lo largo de su trayectoria de vida por varias razones, muchos son debidos a condicionamientos de genero que inciden en el proceso de socialización de las mujeres, uno de ellos el modelo de maternidad  considerado como vitalicio dificulta en mucho estos procesos de cambio, la dependencia afectiva, económica y legal de la mujer que aun sigue vigente, sin olvidar la subjetividad femenina como “satélite del deseo ajeno”

En definitiva para adaptarnos a los cambios que nos sobrevienen las mujeres debemos  caminar ligeras de equipaje y desprendernos de los lastres que nos frenan……

Extraído de la Obra: “Los cambios en la vida de la mujeres” Temores, mitos y estrategias.